jueves, 15 de enero de 2009

Capítulo 2: Vamos dentro

- Hesper, ¡espera! – ordenó Franziska, deteniéndose antes de salir, seguida por Joel.
- ¿Qué pasa? – quiso saber la nombrada.
- El rubio tiene la espalda jodida – dijo, señalando al nombrado que hacía gestos de dolor desde su cama.
- Heikki – concretó en finlandés, sintiendo un torrente de dolor atravesar su espalada.
- No podemos esperarle – bufó Darren.
- Ven, Darren, vamos a hacer un apaño – sonrió Franziska.
- Tus apaños me asustan – rió el noruego, sentándose en la cama que antes había ocupado Joel y esperó a la pelirroja.
- ¿Qué vais a hacer? – quiso saber Heikki, mirándolos desde su posición.
- Una transfusión de sangre rápida – explicó Hesper, viendo las intenciones de sus compañeros.
Darren se acomodó en la cama mientras Franziska cogía la bolsita de sangre, deteniendo la transfusión de ésta. Sujetó el tubo del gotero mientras apartaba la bolsita.
- Espero que no seas muy fino – rió la muchacha, sujetando el tubo con cuidado. Se sentó en la cama, al lado de Darren.
- ¿Fino? – repitió Heikki. – No, que yo sepa.
- Bien, no te recomiendo que mires… Y Joel, a ti tampoco – indicó Hesper.
- ¿Por qué? – quiso saber el último, pero al instante un movimiento de Franziska atrajo su atención.
La chica se había dirigido a un punto cercano a la clavícula y su cabello ocultó el rápido movimiento que sucedía en el hombro de Darren. Éste solo hizo un gesto dolor. Franziska no soltaba el tubo del gotero.
- ¿Darren? – comenzó Hesper, mientras Heikki y Joel ponían gestos de asombro.
- Estoy bien… Ay, Franzis, vigila – se quejó. La nombrada bufó desde su posición.
Franziska se separó lentamente del rubio y se giró. Para asombro de los recién llegados, los labios de Franziska estaban cubiertos de sangre, al igual que el hombro del muchacho.
- Ay… - se quejó Joel, observando la herida.
- No exageres, no es para tanto – murmuró Hesper.
La “vampiresa” pegó los labios al tubo y dejó caer la sangre a un ritmo bastante ligero. Hesper se comenzaba a impacientar y patinó de lado a lado cada vez más mosqueada.
- ¿Falta mucho? – acabó por preguntar.
- ¿Franzis?
- ¡Hm! – hizo la nombrada, sin separar los labios del gotero. Con las manos hizo un gesto que parecía decir “poco”.
- Eso espero – Hesper se cruzó de brazos.
Al cabo de un rato, la chica separó los labios y dijo:
- En un minuto o estará como nuevo – dijo por fin. Se relamió los labios – Darren, ¿me das un traguito?
- No – rió – estate quieta, que me secas.
Hesper se encogió de hombros ante las miradas aturdidas de Joel y Heikki. Darren se llevó la mano a la herida y se levantó, saliendo de la habitación.
- Te has pasado, chica – comentó Hesper – Le has clavado de más los colmillos.
Franziska ignoró a la otra, todavía relamiéndose los labios. Al cabo de un rato Heikki se levantó.
- Ya no me duele – dijo, estirándose un poco.
- Así es la sangre de Darren – sonrió de lado Franziska.
- Eres rara – comentó Heikki.
- Gracias… Hola de nuevo, Darren – saludó cuando este entró rápidamente con la sangre ya que antes escurría sobre su hombro desaparecida.
- Vámonos – ordenó Darren, dirigiéndose a la salida de nuevo, seguido por el resto del grupo - ¿En qué consiste la misión, Hesper?
La chica se siguió colocando las mochilas en posición cómoda y explicó:
- A unos kilómetros al sur de aquí hay un asentamiento de la SICG – comenzó – Al parecer contiene un arsenal bastante más que decente, pero eso no es lo que más nos interesa.
- ¿Está muy cerca? – quiso saber Franziska, alisándose los cabellos rojos.
- Lo suficiente como para que nos tengamos que preocupar, además de que contiene información diversa, entre ellas las sospechas de nuestro asentamiento. – tomó aire, mientras acababa de ajustarse la última faltriquera – No está confirmada la información, pero es preocupante – finalizó Hesper.
- Un momento – frenó Joel al grupo. - ¿Es peligroso?
Heikki miró al muchacho de pelo negro, frenando inmediatamente después de él. Al oírle, dirigió la mirada a los otros tres, interrogante y temeroso.
- Tampoco estás mucho más seguro fuera tú solo – pronunció bruscamente Darren, retirándose un mechón de cabellos rubios del rostro para mirar fijamente a los otros dos.
- Debéis entender… – suspiró Franziska, entrecerrando los ojos mientras se acercaba a ambos muchachos - … ahora nosotros somos vuestra familia, olvidad todo lo que conocéis.
- No podéis obligarnos – asintió Heikki. – Es peligroso.
- ¿Tanto temor hay? – quiso saber Hesper, moviéndose de lado a lado.
- No os vamos a obligar – asintió la pelirroja con pesadez – Pero tampoco vamos a dejar que os pase nada.
Franziska sonrió con toda la amabilidad que pudo reunir, mientras Heikki preguntaba:
- ¿Segura?
- Te dije que ahora es como si fuéramos familia – asintió. – Hay que irse, cada segundo es crucial, ¿verdad?
- Vámonos – asintió Darren, corriendo detrás de Hesper, que se deslizaba suavemente unos metros por delante.
El grupo que ya tenía experiencia no tuvo problema para desplegarse y moverse, pero ambos recién llegados se situaron atrás indecisos. Franziska se había adelantado cincuenta metros a Darren. Hesper se deslizaba detrás con los Heikki y Joel a ambos lados.
- Franzis… - llamó Darren, sujetando el micrófono contra su oreja - ¿Qué ves?
- A unos seiscientos metros hay una especie de base, hay dos gorilas flanqueando la entrada principal, el vallado es eléctrico al parecer…
- Ha preguntado qué ves, no qué supones – intervino Hesper.
- Toda información es poca – la defendió Darren.
- … ¿Puedo seguir? – quiso saber la pelirroja. Al no oír respuesta, continuó – Hay quince cámaras de seguridad, cuatro apuntando a la entrada, las otras once están dispuestas de manera irregular.
- Frenad – ordenó Darren, al ver la base.
- Hay que desconectar las cámaras y distraer a los gorilas – observó Joel.
- Si encontráis el panel de control, podría desconectar las cámaras – intervino Heikki, ganando seguridad con cada palabra.
- Tiene que estar en la zona interna, ¿no? – quiso saber Hesper.
- Voy a dar una vuelta – comunicó Franziska - ¿Te valdría cualquier cuadro de electricidad?
- Con tener acceso a él, me vale.
- Con cuidado Franzis – pidió Darren, mirando fijamente a la muchacha, que ya se alejaba a paso ligero.
- Parece que va a ponerse complicado – intuyó Hesper. – Desde luego, creo que Hakkun no contaba con una seguridad excesiva.
- Un grupo pequeño es más complicado de detectar – concluyó Joel, sentándose en un tronco.
- Pero somos cinco… Esto reduce las posibilidades de golpe contundente – discutió Hesper, paseando en círculos.
- Hasper o Darren.
- Dime – respondió el muchacho a Franziska, aferrándose al micro con fuerza.
- Pásame a “Don maquinitas” – pidió – si no es muy complicado, desenchufo yo esto y os coláis.
- Para ti – comunicó el rubio, entregándole el micro a Heikki.
- Dime lo que tiene – pidió el finlandés, con el micrófono pegado a la oreja.
- ¿Estás seguro de que Franzis no tiene hambre? – quiso saber la chica, colocándose el pelo castaño.
- Sus ojos estaban de un color miel muy suave – rememoró el rubio, visualizando en su mente los ojos claros de su compañera – intimida más cuando se le ponen los ojos de color oscuro, se vuelve especialmente paranoica.
- ¿Qué tienen que ver sus ojos con el hambre? – quiso saber Joel, dejando de lado a Heikki, que daba instrucciones a Franziska.
- Si no tiene hambre, sus ojos son del color de la miel… Se oscurecen cuando tiene hambre – explicó Darren. – Aunque sirven como indicador de cuando tenemos que tener cuidado con herirnos.
- ¿Es peligrosa? – preguntó Joel.
- Solo si huele sangre y tiene hambre – respondió Hesper.
Escucharon las indicaciones que iba dando Heikki a Franziska y de vez en cuando, Hesper hacía algún comentario irónico.
- Chicos – llamó Heikki – Deberíamos movernos, el corte de electricidad será muy breve y hay que moverse rápido.
- Vamos… Franziska, ¿te dará tiempo a entrar? – dudó Hesper.
- Si, tranquila – asintió – dime, Heikki.
- Tiene que haber un cable en el extremo derecho, acoplado a un conector en la zona inferior. – aguardó unos instantes en los que Franziska hablaba – Sí, desconéctalo y pásalo al superior. Luego acciona el interruptor que está a la derecha del conector y se colapsara el sistema eléctrico.
- ¿Listos? – quiso saber la pelirroja, preparada para presionar el interruptor.
- ¡Ya, Franzis! – ordenó Darren, preparando el rifle para abatir a los guardias.
Los guardias se giraron, pero ya era demasiado tarde. El grupo corría rápidamente hacia ellos y ya había muerto el primero. El segundo sufrió la misma suerte.
- Dentro, vamos – les apremió Hesper.
- Espero que Franzis nos alcance – deseó el noruego, entrando rápidamente en las instalaciones.
- ¿Qué hay que buscar? – quiso saber Joel, pegándose a una pared.
- Armas, ordenadores… Heikki, me alegro de contar con un “maquinitas” en el grupo – pronunció Hesper.
- Menos cháchara, “señoritas” – se burló Darren.
El grupo se movió ligeros, ocultándose en las sombras. Parecía que toda la electricidad del complejo había sido totalmente cortada.
- ¿Franziska nos encontrará? – susurró Joel.
- Claro – respondió Hesper en un tono más bajo.
Darren avanzó en la cabeza, pero al cabo de un rato se detuvo.
- ¿Qué pasa? – quiso saber Joel al chocarse con la chica.
- Hay tres rutas a escoger – comunicó.
- ¿Esperamos a Franzis o sabes por qué camino debemos andar? – Darren se encogió de hombros ante la pregunta de Hesper.
- ¡Hola! – saludó una conocida voz femenina.
- Franziska… - susurró Heikki.
- A la derecha – comunicó la pelirroja. – En unos minutos volverá la luz, ¿no, Heikki?
- En nada, mejor vamos ya – asintió Heikki.
Fue decirlo y la luz se extendió por todo el pasillo, iluminando a los intrusos. Tendrían que moverse rápido si querían interceptar.
- Hay que buscar el ordenador central y destruirlo – suspiró Franziska – Hakkun me dijo que esa información nos puede traer problemas.
- ¿Es real? – se interesó Darren, mientras avanzaba.
- Nos puede traer muchos problemas… Ahora a la izquierda y… Hesper, ve preparando un “¡Bum!” … Nos hará falta.

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Relato por Shihana, gracias por tu lectura ^^

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